Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 24 de noviembre de 2025

Lunes de la Última Semana después de Pentecostés

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 119:1–32

1 Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová.
2 Bienaventurados los que guardan sus testimonios y con todo el corazón lo buscan;
3 tampoco hacen iniquidad los que andan en sus caminos.
4 Tú ordenaste tus preceptos para que sean muy guardados.
5 ¡Ojalá fueran afirmados mis caminos para guardar tus estatutos!
6 Entonces no sería yo avergonzado, al considerar todos tus mandamientos.
7 Te alabaré con rectitud de corazón cuando aprenda tus justos juicios.
8 Tus estatutos guardaré; no me dejes enteramente.
9 ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.
10 Con todo mi corazón te he buscado; no me dejes desviar de tus mandamientos.
11 En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.
12 Bendito tú, oh Jehová; enséñame tus estatutos.
13 Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca.
14 Me he gozado en el camino de tus testimonios como lo haría sobre toda riqueza.
15 En tus preceptos meditaré y consideraré tus caminos.
16 Me deleitaré en tus estatutos; no me olvidaré de tus palabras.
17 Haz bien a tu siervo; que viva y guarde tu palabra.
18 Abre mis ojos y miraré las maravillas de tu ley.
19 Extranjero soy yo en la tierra; no encubras de mí tus mandamientos.
20 Quebrantada está mi alma de desear tus juicios en todo tiempo.
21 Reprendiste a los soberbios, los malditos, que se desvían de tus mandamientos.
22 Aparta de mí oprobio y menosprecio, porque tus testimonios he guardado.
23 Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí; mas tu siervo meditaba en tus estatutos.
24 También tus testimonios son mi deleite y mis consejeros.
25 Está pegada al polvo mi alma; vivifícame conforme a tu palabra.
26 Mis caminos te conté y me has respondido; enséñame tus estatutos.
27 Hazme entender el camino de tus preceptos, y meditaré en tus maravillas.
28 Se deshace mi alma de ansiedad; confírmame según tu palabra.
29 Aparta de mí camino de mentira y concédeme tu ley.
30 Escogí el camino de la fidelidad; he puesto tus juicios delante de mí.
31 Me he apegado a tus testimonios; oh Jehová, no me avergüences.
32 Por el camino de tus mandamientos correré, cuando ensanches mi corazón.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Isaías 3

1 Porque he aquí que el Señor Jehová de los ejércitos quita de Jerusalén y de Judá el sustento y el apoyo, todo sustento de pan y todo sustento de agua,
2 el valiente y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y el anciano,
3 el capitán de cincuenta, y el hombre de respeto, y el consejero, y el artífice excelente, y el hábil orador.
4 Y les pondré jóvenes por príncipes, y muchachos se enseñorearán de ellos.
5 Y el pueblo hará violencia, los unos a los otros, cada cual contra su vecino; el joven se levantará contra el anciano, y el plebeyo contra el noble.
6 Cuando alguno agarrare a su hermano, de la familia de su padre, y le dijere: Tú tienes vestido, tú serás nuestro príncipe, y toma en tu mano esta ruina;
7 él jurará aquel día, diciendo: No tomaré ese cuidado, porque en mi casa no hay pan ni qué vestir; no me hagáis príncipe del pueblo.
8 Pues arruinada está Jerusalén y Judá ha caído; porque la lengua de ellos y sus obras han sido contra Jehová para provocar los ojos de su gloria.
9 La apariencia de sus rostros testifica contra ellos, pues como Sodoma declaran su pecado, no lo disimulan ¡Ay del alma de ellos! , porque se hacen mal a sí mismos.
10 Decid al justo que le irá bien, porque comerá del fruto de sus manos.
11 ¡Ay del impío! , pues mal le irá, porque según las obras de sus manos le será pagado.
12 Los opresores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorean de él Pueblo mío, los que te guían te engañan y corrompen el camino de tus senderos.
13 Jehová está en pie para litigar y está para juzgar los pueblos.
14 Jehová vendrá a juicio contra los ancianos de su pueblo y contra sus príncipes; porque vosotros habéis consumido la viña, y el despojo del pobre está en vuestras casas.
15 ¿Qué pensáis vosotros que majáis a mi pueblo y moléis las caras de los pobres? , dice el Señor Jehová de los ejércitos.
16 Asimismo dice Jehová: Por cuanto las hijas de Sion se ensoberbecen, y andan con cuello erguido, y andan con ojos desvergonzados, y andan con paso menudo y haciendo sonar los adornos de sus pies;
17 por tanto, herirá con sarna el Señor la coronilla de las hijas de Sion, y Jehová descubrirá sus vergüenzas.
18 Aquel día quitará el Señor la belleza de los adornos de los pies, y las redecillas, y las lunetas;
19 los joyeles, y los brazaletes, y los velos;
20 las cofias, y las cadenillas de las piernas, y las cintas, y los pomitos de olor, y los amuletos;
21 los anillos, y los zarcillos de las narices;
22 las ropas de gala, y las túnicas, y los mantos, y las bolsas,
23 y los espejos, y las telas de lino, y los turbantes, y los tocados.
24 Y sucederá que en lugar de los perfumes aromáticos vendrá hediondez; y en lugar de cinturón, cuerda; y en lugar de peinado ostentoso, calvicie; y en lugar de vestido magnífico, ceñimiento de saco; quemadura en lugar de hermosura.
25 Tus hombres caerán a espada, y tu fuerza, en la batalla.
26 Y sus puertas se entristecerán y enlutarán; y desamparada, ella se sentará en tierra.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Philemon

1 Pablo, prisionero de Cristo Jesús, y el hermano Timoteo, a Filemón, amado y colaborador nuestro,
2 y a la amada Apia, y a Arquipo, nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en tu casa:
3 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
4 Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones,
5 oyendo de tu amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús y para con todos los santos;
6 para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús.
7 Pues tenemos gran gozo y consolación por tu amor, porque por ti, oh hermano, han sido confortadas las entrañas de los santos.
8 Por lo cual, aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene,
9 más bien te ruego por amor, siendo como soy Pablo, anciano, y ahora también prisionero de Jesucristo;
10 te ruego por mi hijo Onésimo, a quien he engendrado en mis prisiones,
11 el cual en otro tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil;
12 el cual te vuelvo a enviar; tú, pues, recíbelo como a mí mismo.
13 Yo quisiera retenerlo conmigo, para que en lugar tuyo me sirviera en mis prisiones por el evangelio;
14 pero nada quise hacer sin tu parecer, para que tu buena acción no fuera como por necesidad, sino voluntaria.
15 Porque quizá por esto se ha apartado de ti por algún tiempo, para que lo recibieras para siempre,
16 ya no como siervo, sino más que siervo, como hermano amado, mayormente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor.
17 Así que, si me tienes por compañero, recíbelo como a mí mismo.
18 Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta.
19 Yo, Pablo, lo escribo de mi mano, yo lo pagaré; por no decirte que aun tú mismo te me debes.
20 Sí, hermano, tenga yo provecho de ti en el Señor; conforta mis entrañas en el Señor.
21 Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que harás aun más de lo que te digo.
22 Y asimismo prepárame también alojamiento, porque espero que por vuestras oraciones os seré concedido.
23 Te saludan Epafras, mi compañero en la prisión por Cristo Jesús,
24 Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores.
25 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu Amén.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios, nuestro refugio y fortaleza, que eres el autor de toda piedad: Dígnate, te suplicamos, escuchar las piadosas oraciones de tu Iglesia, y concede que aquellas cosas que pedimos fielmente, las obtengamos eficazmente, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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