Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 25 de noviembre de 2025

Martes de la Última Semana después de Pentecostés

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 119:73–104

73 Tus manos me hicieron y me formaron; hazme entender y aprenderé tus mandamientos.
74 Los que te temen me verán y se alegrarán, porque en tu palabra he esperado.
75 Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justicia y que en tu fidelidad me afligiste.
76 Sea ahora tu misericordia para consolarme, conforme a lo que has dicho a tu siervo.
77 Vengan a mí tus misericordias para que viva, porque tu ley es mi deleite.
78 Sean avergonzados los soberbios, porque con mentira me han calumniado; pero yo meditaré en tus preceptos.
79 Vuélvanse a mí los que te temen y conocen tus testimonios.
80 Sea mi corazón íntegro en tus estatutos, para que no sea yo avergonzado.
81 Desfallece mi alma por tu salvación, mas espero en tu palabra.
82 Desfallecieron mis ojos por tu dicho, diciendo: ¿Cuándo me consolarás?
83 Porque estoy como el odre al humo, mas no he olvidado tus estatutos.
84 ¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen?
85 Los soberbios me han cavado hoyos, los que no obran según tu ley.
86 Todos tus mandamientos son fieles; con mentira me persiguen; ayúdame.
87 Casi me han consumido en la tierra, mas yo no he dejado tus preceptos.
88 Vivifícame conforme a tu misericordia, y guardaré los testimonios de tu boca.
89 Para siempre, oh Jehová, tu palabra permanece en los cielos.
90 De generación en generación es tu fidelidad; tú afirmaste la tierra, y permanece.
91 Por tu ordenación permanecen hasta hoy, porque todas las cosas te sirven.
92 Si tu ley no hubiera sido mi deleite, ya en mi aflicción habría perecido.
93 Nunca jamás me olvidaré de tus preceptos, porque con ellos me has vivificado.
94 Tuyo soy yo, sálvame, porque he buscado tus preceptos.
95 Los impíos me han aguardado para destruirme, mas yo consideraré tus testimonios.
96 A toda perfección he visto fin; amplio sobremanera es tu mandamiento.
97 ¡Cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.
98 Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, porque para siempre están conmigo.
99 Más que todos mis enseñadores he entendido, porque tus testimonios son mi meditación.
100 Más que los ancianos he entendido, porque he guardado tus preceptos.
101 De todo mal camino contuve mis pies para guardar tu palabra.
102 No me aparté de tus juicios, porque tú me enseñaste.
103 ¡Cuán dulces son a mi paladar tus dichos! Más que la miel a mi boca.
104 De tus preceptos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Isaías 5

1 Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña Una viña tenía mi amado en una ladera fértil.
2 Y la había cercado, y la había despedregado, y la había plantado de vides escogidas, y había edificado en medio de ella una torre, y también había cavado un lagar en ella; y esperaba que diera uvas, pero dio uvas silvestres.
3 Ahora, pues, habitantes de Jerusalén y varones de Judá, juzgad, os ruego, entre mí y mi viña.
4 ¿Qué más se había de hacer a mi viña que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diera uvas, ha dado uvas silvestres?
5 Ahora, pues, os mostraré lo que yo haré a mi viña: le quitaré el vallado, y vendrá a ser consumida; aportillaré su cerca, y vendrá a ser hollada.
6 Y la dejaré desierta; no será podada ni cavada, y crecerán cardos y espinos, y a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella.
7 Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel y los hombres de Judá son su planta deliciosa Y él esperaba juicio, y he aquí iniquidad; justicia, y he aquí clamor.
8 ¡Ay de los que juntan casa con casa y añaden heredad a heredad hasta acabar el lugar, para que habitéis vosotros solos en medio de la tierra!
9 A mis oídos ha dicho Jehová de los ejércitos: Ciertamente las muchas casas han de quedar asoladas, sin morador las grandes y hermosas.
10 Porque diez yugadas de viña darán un bato, y un homer de simiente dará un efa.
11 ¡Ay de los que se levantan de mañana para ir tras la cerveza; que continúan hasta la noche, hasta que el vino los enciende!
12 Y en sus banquetes hay arpa, y salterio, y tamboril, y flauta, y vino; y no miran lo que ha hecho Jehová ni consideran la obra de sus manos.
13 Por eso mi pueblo fue llevado cautivo, por falta de conocimiento; y sus nobles perecieron de hambre, y su multitud se secó de sed.
14 Por eso el sepulcro ensanchó su interior y sin medida extendió su boca; y allá descenderá la gloria de ellos, y su multitud, y su bullicio, y el que en él se divertía.
15 Y el hombre será humillado, y el varón será abatido, y los ojos de los altivos serán abatidos.
16 Mas Jehová de los ejércitos será ensalzado en juicio, y el Dios Santo será santificado en justicia.
17 Y los corderos serán apacentados según su costumbre, y extraños comerán los gruesos en lugares desolados.
18 ¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad y el pecado como con coyundas de carreta,
19 los cuales dicen: Dese prisa, apresúrese su obra, para que la veamos; y acérquese y venga el consejo del Santo de Israel, para que lo sepamos!
20 ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno y a lo bueno malo, que hacen de la luz tinieblas y de las tinieblas luz, que ponen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!
21 ¡Ay de los sabios en sus propios ojos y de los que son prudentes delante de sí mismos!
22 ¡Ay de los que son valientes para beber vino y hombres fuertes para mezclar bebida;
23 de los que justifican al impío por cohecho y al justo quitan su justicia!
24 Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo y la llama devora la paja, así será su raíz como podredumbre y su flor se desvanecerá como polvo, porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos y despreciaron la palabra del Santo de Israel.
25 Por esta causa se encendió el furor de Jehová contra su pueblo, y extendió contra él su mano y lo hirió; y se estremecieron los montes y sus cadáveres fueron arrojados en medio de las calles Con todo esto no ha cesado su furor, sino que su mano todavía está extendida.
26 Y alzará pendón a naciones lejanas y silbará al que está en el extremo de la tierra; y he aquí que vendrá pronto y velozmente.
27 No habrá entre ellos cansado ni habrá quien tropiece; ninguno se adormecerá ni dormirá; a ninguno se le desatará el cinto de los lomos ni se le romperá la correa del calzado.
28 Sus saetas estarán afiladas y todos sus arcos tensados; los cascos de sus caballos parecerán como de pedernal, y las ruedas de sus carros como torbellino.
29 Su rugido será como de león; rugirá a manera de leoncillos, bramará y arrebatará la presa; la llevará y no habrá quien la libre.
30 Y bramará sobre él en aquel día como bramido del mar; entonces mirará hacia la tierra, y he aquí tinieblas de tribulación, y en sus nubes se oscurecerá la luz.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Hebreos 1

1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,
2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, por quien asimismo hizo el universo;
3 quien, siendo el resplandor de su gloria y la imagen misma de su sustancia, y sustentando todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo hecho la purificación de nuestros pecados por sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,
4 hecho tanto más superior a los ángeles, cuanto que ha heredado más excelente nombre que ellos.
5 Porque, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, hoy yo te he engendrado? Y otra vez dice: Yo le seré Padre, y él me será hijo.
6 Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en la tierra, dice: Y adórenlo todos los ángeles de Dios.
7 Y ciertamente de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego.
8 Mas al Hijo dice: Tu trono, oh Dios, es por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino;
9 has amado la justicia y aborrecido la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros.
10 Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obras de tus manos;
11 ellos perecerán, mas tú permaneces; y todos ellos se envejecerán como una vestidura,
12 y como un manto los envolverás, y serán mudados; mas tú eres el mismo, y tus años no acabarán.
13 Pero ¿a cuál de los ángeles dijo jamás: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies?
14 ¿No son todos espíritus servidores enviados para servicio a favor de los que han de heredar la salvación?

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios, nuestro refugio y fortaleza, que eres el autor de toda piedad: Dígnate, te suplicamos, escuchar las piadosas oraciones de tu Iglesia, y concede que aquellas cosas que pedimos fielmente, las obtengamos eficazmente, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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