Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 22 de abril de 2026

Miércoles de la Segunda Semana después de Pascua

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 108

1 Mi corazón está dispuesto, oh Dios; cantaré y entonaré salmos todavía con mi gloria.
2 Despiértate, salterio y arpa; despertaré al alba.
3 Te alabaré, oh Jehová, entre los pueblos; a ti cantaré salmos entre las naciones,
4 porque más grande que los cielos es tu misericordia y hasta los cielos tu verdad.
5 Ensálzate, oh Dios, sobre los cielos, y sobre toda la tierra sea tu gloria.
6 Para que sean librados tus amados, salva con tu diestra y respóndeme.
7 Dios dijo en su santuario: Me alegraré, repartiré a Siquem y mediré el valle de Sucot.
8 Mío es Galaad, mío es Manasés y Efraín es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador;
9 Moab, la vasija para lavarme; sobre Edom echaré mi calzado; me regocijaré sobre Filistea.
10 ¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? ¿Quién me guiará hasta Edom?
11 ¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos?
12 Danos socorro en la angustia, porque vana es la salvación que viene del hombre.
13 En Dios haremos proezas y él hollará a nuestros enemigos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 109

1 Oh Dios de mi alabanza, no calles,
2 porque boca de impío y boca de engañador se han abierto contra mí; han hablado de mí con lengua mentirosa,
3 y con palabras de odio me rodearon, y pelearon contra mí sin causa.
4 En pago de mi amor me han sido adversarios; pero yo oraba.
5 Y me devolvieron mal por bien y odio por mi amor.
6 Pon sobre él al impío y Satanás esté a su diestra.
7 Cuando sea juzgado, salga culpable, y su oración sea para pecado.
8 Sean pocos sus días, tome otro su oficio.
9 Sean sus hijos huérfanos y su mujer viuda.
10 Y anden sus hijos vagabundos y mendiguen, y procuren su pan lejos de sus desolados lugares.
11 Se apodere el acreedor de todo lo que tiene y extraños saqueen su trabajo.
12 No tenga quien le haga misericordia ni haya quien tenga compasión de sus huérfanos.
13 Su posteridad sea cortada; en la siguiente generación sea borrado su nombre.
14 Venga en memoria ante Jehová la iniquidad de sus padres y el pecado de su madre no sea borrado;
15 estén siempre delante de Jehová y él corte de la tierra su memoria,
16 por cuanto no se acordó de hacer misericordia, y persiguió al hombre afligido y menesteroso, y al quebrantado de corazón, para matarlo.
17 Y amó la maldición, y esta le vino; y no quiso la bendición, y ella se alejó de él.
18 Y se vistió de maldición como de su vestido, y entró como agua en sus entrañas y como aceite en sus huesos.
19 Le sea como vestido con que se cubra y en lugar de cinto con que se ciña siempre.
20 Este sea el pago de parte de Jehová a los que me calumnian y a los que hablan mal contra mi alma.
21 Y tú, Señor Jehová, haz bien conmigo por causa de tu nombre; líbrame, porque tu misericordia es buena;
22 porque yo estoy afligido y necesitado, y mi corazón está herido dentro de mí.
23 Me voy como la sombra cuando declina; soy sacudido como langosta.
24 Mis rodillas están debilitadas a causa del ayuno y mi carne desfallece por falta de gordura.
25 Yo he sido para ellos objeto de oprobio; me miraban y meneaban su cabeza.
26 Ayúdame, Jehová, Dios mío; sálvame conforme a tu misericordia.
27 Y entiendan que esta es tu mano, que tú, Jehová, has hecho esto.
28 Maldigan ellos, pero bendice tú; levántense, mas sean avergonzados, y regocíjese tu siervo.
29 Sean vestidos de ignominia los que me calumnian y sean cubiertos de su propia confusión como con manto.
30 Yo alabaré a Jehová en gran manera con mi boca, y en medio de muchos lo alabaré,
31 porque él se pondrá a la diestra del pobre, para librar su alma de los que lo juzgan.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

2 Samuel 17

1 Entonces Ahitofel dijo a Absalón: Déjame escoger ahora doce mil hombres, y me levantaré, y perseguiré a David esta noche,
2 y caeré sobre él cuando él esté cansado y débil de manos, y lo atemorizaré, y todo el pueblo que está con él huirá, y heriré al rey solamente.
3 Así haré volver todo el pueblo a ti; pues la muerte del hombre que tú buscas hará que todos vuelvan, y todo el pueblo estará en paz.
4 Y este consejo pareció bien a Absalón y a todos los ancianos de Israel.
5 Y dijo Absalón: Llama también ahora a Husai, el arquita, para que oigamos también lo que él dirá.
6 Y cuando Husai llegó a Absalón, le habló Absalón, diciendo: Así ha dicho Ahitofel; ¿seguiremos su consejo, o no? Di tú.
7 Entonces Husai dijo a Absalón: Esta vez, el consejo que ha dado Ahitofel no es bueno.
8 Y dijo Husai: Tú sabes que tu padre y sus hombres son esforzados, y que están con amargura de ánimo, como la osa en el campo cuando le han quitado los cachorros Además, tu padre es hombre de guerra y no pasará la noche con el pueblo.
9 He aquí él estará ahora escondido en alguna cueva o en algún otro lugar Y sucederá que si al principio cayeren algunos de los tuyos, quienquiera que lo oiga dirá: Ha habido una matanza entre el pueblo que sigue a Absalón.
10 Y aun el hombre valiente, cuyo corazón sea como corazón de león, sin duda desmayará, porque todo Israel sabe que tu padre es hombre esforzado y que los que están con él son hombres valientes.
11 Aconsejo, pues, que todo Israel se junte a ti, desde Dan hasta Beerseba, como la arena que está a la orilla del mar en multitud, y que tú en persona vayas a la batalla.
12 Entonces iremos contra él en cualquier lugar que se encuentre, y caeremos sobre él como cuando el rocío cae sobre la tierra, y ni uno dejaremos de él y de todos los hombres que están con él.
13 Y si se retirare a alguna ciudad, todos los de Israel llevarán sogas a aquella ciudad, y la arrastraremos hasta el arroyo, hasta que no se encuentre allí ni una piedra.
14 Entonces Absalón y todos los hombres de Israel dijeron: El consejo de Husai, el arquita, es mejor que el consejo de Ahitofel Porque Jehová había ordenado que el acertado consejo de Ahitofel se frustrara, para que Jehová hiciera venir el mal sobre Absalón.
15 Dijo luego Husai a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: Así y así aconsejó Ahitofel a Absalón y a los ancianos de Israel, y así y así aconsejé yo.
16 Por tanto, enviad mensajeros inmediatamente y dad aviso a David, diciendo: No pases esta noche en los llanos del desierto, sino pasa enseguida el Jordán, para que el rey no sea destruido, y todo el pueblo que está con él.
17 Y Jonatán y Ahimaas estaban junto a la fuente de Rogel, y fue una criada y les dio el aviso, porque ellos no podían mostrarse entrando en la ciudad; y ellos fueron y dieron aviso al rey David.
18 Pero un joven los vio y avisó a Absalón; entonces los dos se fueron aprisa y llegaron a casa de un hombre en Bahurim que tenía un pozo en su patio, y descendieron allí.
19 Y tomando la mujer de la casa una manta, la extendió sobre la boca del pozo y esparció sobre ella el grano trillado; y nada se supo del asunto.
20 Y al llegar los siervos de Absalón a la casa de la mujer, le dijeron: ¿Dónde están Ahimaas y Jonatán? Y la mujer les respondió: Ya han pasado el vado de las aguas Y como ellos los buscaron y no los hallaron, se volvieron a Jerusalén.
21 Y después que ellos se hubieron ido, estos salieron del pozo, y se fueron, y dieron aviso al rey David; y dijeron a David: Levantaos y pasad aprisa las aguas, porque Ahitofel ha dado tal consejo contra vosotros.
22 Entonces David se levantó y todo el pueblo que con él estaba, y pasaron el Jordán antes que amaneciera; no quedó ni uno que no pasara el Jordán.
23 Y Ahitofel, viendo que no se había puesto por obra su consejo, enalbardó el asno, y se levantó, y se fue a su casa en su ciudad; y después de dar órdenes acerca de su casa, se ahorcó y murió, y fue sepultado en el sepulcro de su padre.
24 Y David llegó a Mahanaim, y Absalón pasó el Jordán con todos los hombres de Israel.
25 Y Absalón puso a Amasa sobre el ejército en lugar de Joab, y Amasa era hijo de un hombre israelita llamado Itra, el cual se había llegado a Abigail, hija de Nahas, hermana de Sarvia, madre de Joab.
26 Y acampó Israel con Absalón en la tierra de Galaad.
27 Y sucedió que cuando David llegó a Mahanaim, Sobi, hijo de Nahas, de Rabá de los hijos de Amón, y Maquir, hijo de Amiel, de Lodebar, y Barzilai, el galaadita de Rogelim,
28 trajeron a David y al pueblo que estaba con él camas, y tazas, y vasijas de barro, y trigo, y cebada, y harina, y grano tostado, y habas, y lentejas, y garbanzos tostados,
29 y miel, y mantequilla, y ovejas, y quesos de vaca, para que comieran, porque dijeron: El pueblo está hambriento, y cansado, y está sediento en el desierto.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

2 Pedro 1

1 Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado una fe igualmente preciosa con nosotros por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo:
2 Gracia y paz os sean multiplicadas en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús.
3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y virtud,
4 por las cuales nos han sido dadas preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas fuerais hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo por la concupiscencia;
5 vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; y a la virtud, conocimiento;
6 y al conocimiento, templanza; y a la templanza, paciencia; y a la paciencia, piedad;
7 y a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.
8 Porque si en vosotros están estas cosas y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.
9 Pues el que no tiene estas cosas es ciego, teniendo la vista muy corta, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados.
10 Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.
11 Porque de esta manera os será abundantemente proporcionada la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
12 Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre acerca de estas cosas, aunque vosotros las sepáis y estéis confirmados en la verdad presente.
13 Porque tengo por justo, en tanto que estoy en este tabernáculo, despertaros con amonestación,
14 sabiendo que en breve tengo que dejar mi tabernáculo, como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado.
15 También yo procuraré con diligencia que, después de mi partida, vosotros podáis siempre tener memoria de estas cosas.
16 Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad.
17 Porque él recibió de Dios Padre honra y gloria, cuando aquella voz le fue enviada por la magnífica gloria: Este es mi Hijo amado, en quien yo tengo complacencia.
18 Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo.
19 Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;
20 entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada,
21 porque la profecía nunca fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso, que has dado a tu Hijo único para ser para nosotros tanto un sacrificio por el pecado como también un ejemplo de vida piadosa: Danos gracia para que siempre recibamos con la mayor gratitud ese beneficio inestimable suyo, y también procuremos diariamente seguir los benditos pasos de su vida santísima, por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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