Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
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Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 27 de abril de 2026

Lunes de la Tercera Semana después de Pascua

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 126

1 Cuando Jehová haga volver la cautividad de Sion, seremos como los que sueñan.
2 Entonces nuestra boca se llenará de risa y nuestra lengua de alabanza; entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con estos.
3 Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; estaremos alegres.
4 Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová, como los arroyos en el Neguev.
5 Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.
6 Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla, mas volverá a venir con regocijo trayendo sus gavillas.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 127

1 Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia.
2 Por demás es que os levantéis de madrugada, que vayáis tarde a reposar, que comáis pan de dolores, pues que a su amado dará Dios el sueño.
3 He aquí, heredad de Jehová son los hijos, cosa de estima el fruto del vientre.
4 Como saetas en mano del valiente, así son los hijos tenidos en la juventud.
5 Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado cuando hable con los enemigos en la puerta.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 128

1 Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos.
2 Cuando comas el trabajo de tus manos, bienaventurado serás y te irá bien.
3 Tu mujer será como parra que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos, como plantas de olivo alrededor de tu mesa.
4 He aquí que así será bendecido el hombre que teme a Jehová.
5 Bendígate Jehová desde Sion, y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida,
6 y veas a los hijos de tus hijos Paz sea sobre Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 129

1 Mucho me han angustiado desde mi juventud, diga ahora Israel,
2 mucho me han angustiado desde mi juventud, pero no prevalecieron contra mí.
3 Sobre mis espaldas araron los aradores, hicieron largos surcos.
4 Jehová es justo, cortó las coyundas de los impíos.
5 Serán avergonzados y vueltos atrás todos los que aborrecen a Sion.
6 Serán como la hierba de los tejados, que se seca antes que crezca,
7 de la cual no llenó el segador su mano ni su regazo el que hace gavillas,
8 ni dijeron los que pasaban: La bendición de Jehová sea sobre vosotros; os bendecimos en el nombre de Jehová.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 130

1 De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo.
2 Señor, oye mi voz; estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica.
3 Jah, si mirares a los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse?
4 Pero contigo hay perdón, para que seas temido.
5 Yo esperé a Jehová, esperó mi alma, y en su palabra he esperado.
6 Mi alma espera a Jehová más que los centinelas la mañana; sí, que los centinelas la mañana.
7 Espere Israel a Jehová, porque en Jehová hay misericordia, y abundante redención en él.
8 Y él redimirá a Israel de todos sus pecados.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 131

1 Jehová, no se ensoberbeció mi corazón ni mis ojos se enaltecieron, ni anduve en grandezas ni en cosas demasiado sublimes para mí.
2 En verdad que me he comportado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma.
3 Espera, oh Israel, a Jehová desde ahora y para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

1 Reyes 1

1 Cuando el rey David era viejo y entrado en días, lo cubrían de ropas, pero no se calentaba.
2 Y le dijeron sus siervos: Busquen para mi señor el rey una joven virgen, para que esté delante del rey, y lo cuide, y duerma a su lado, y entrará en calor mi señor el rey.
3 Y buscaron una joven hermosa por todo el término de Israel, y hallaron a Abisag, la sunamita, y la llevaron al rey.
4 Y la joven era muy hermosa, y ella cuidaba al rey y lo servía, pero el rey nunca la conoció.
5 Entonces Adonías, hijo de Haguit, se ensalzó diciendo: Yo reinaré Y se procuró carros y gente de a caballo, y cincuenta hombres que corrieran delante de él.
6 Y su padre nunca lo contrarió en todos sus días diciéndole: ¿Por qué haces así? Y también este era de muy hermoso parecer; y Haguit lo había engendrado después de Absalón.
7 Y tenía tratos con Joab, hijo de Sarvia, y con Abiatar, el sacerdote, los cuales ayudaban a Adonías.
8 Pero Sadoc, el sacerdote, y Benaía, hijo de Joiada, y Natán, el profeta, y Simei, y Rei, y todos los grandes de David no seguían a Adonías.
9 Y matando Adonías ovejas y vacas y animales engordados junto a la peña de Zohelet, que está cerca de la fuente de Rogel, convidó a todos sus hermanos, los hijos del rey, y a todos los hombres de Judá, siervos del rey.
10 Pero no convidó al profeta Natán, ni a Benaía, ni a los grandes, ni a su hermano Salomón.
11 Y habló Natán a Betsabé, madre de Salomón, diciendo: ¿No has oído que reina Adonías, hijo de Haguit, sin saberlo David, nuestro señor?
12 Ven, pues, ahora, y te daré un consejo para que libres tu vida y la vida de tu hijo Salomón.
13 Ve, y entra donde está el rey David, y dile: ¿No has jurado tú, mi señor el rey, a tu sierva, diciendo: Ciertamente Salomón, tu hijo, reinará después de mí, y él se sentará en mi trono? ¿Por qué, pues, reina Adonías?
14 He aquí, estando tú aún hablando con el rey, yo entraré detrás de ti y confirmaré tus palabras.
15 Entonces Betsabé entró donde estaba el rey, a la cámara; y el rey era muy viejo, y Abisag, la sunamita, servía al rey.
16 Y Betsabé se inclinó e hizo reverencia al rey Y el rey dijo: ¿Qué tienes?
17 Y ella le respondió: Señor mío, tú juraste a tu sierva por Jehová tu Dios, diciendo: Ciertamente Salomón, tu hijo, reinará después de mí, y él se sentará en mi trono;
18 y he aquí, ahora Adonías reina, y ahora, mi señor el rey, tú no lo sabes.
19 Ha matado bueyes, y animales engordados, y muchas ovejas, y ha convidado a todos los hijos del rey, y a Abiatar, el sacerdote, y a Joab, general del ejército; pero a Salomón, tu siervo, no ha convidado.
20 Y tú, mi señor el rey, los ojos de todo Israel están sobre ti, para que les declares quién se ha de sentar en el trono de mi señor el rey después de él.
21 Y acontecerá que cuando mi señor el rey duerma con sus padres, yo y mi hijo Salomón seremos tenidos por culpables.
22 Y he aquí que estando aún hablando ella con el rey, llegó Natán, el profeta.
23 Y dieron aviso al rey, diciendo: He aquí Natán, el profeta Y él llegó delante del rey y se postró ante el rey con su rostro a tierra.
24 Y dijo Natán: Mi señor el rey, ¿has dicho tú: Adonías reinará después de mí, y él se sentará en mi trono?
25 Porque hoy ha descendido, y ha matado bueyes, y animales engordados, y muchas ovejas, y ha convidado a todos los hijos del rey, y a los capitanes del ejército, y al sacerdote Abiatar; y he aquí, están comiendo y bebiendo delante de él, y han dicho: ¡Viva el rey Adonías!
26 Pero ni a mí, tu siervo, ni a Sadoc, el sacerdote, ni a Benaía, hijo de Joiada, ni a Salomón, tu siervo, ha convidado.
27 ¿Viene este asunto de parte de mi señor el rey, sin haber hecho saber a tu siervo quién se había de sentar en el trono de mi señor el rey después de él?
28 Entonces el rey David respondió y dijo: Llamadme a Betsabé Y ella entró a la presencia del rey y se puso delante del rey.
29 Y el rey juró diciendo: Vive Jehová, que ha redimido mi alma de toda angustia,
30 que como yo te he jurado por Jehová, Dios de Israel, diciendo: Ciertamente tu hijo Salomón reinará después de mí y él se sentará en mi trono en mi lugar, que así lo haré hoy.
31 Entonces Betsabé se inclinó con su rostro a tierra, y haciendo reverencia al rey, dijo: Viva mi señor el rey David para siempre.
32 Y el rey David dijo: Llamadme a Sadoc, el sacerdote, y a Natán, el profeta, y a Benaía, hijo de Joiada Y ellos entraron a la presencia del rey.
33 Y el rey les dijo: Tomad con vosotros los siervos de vuestro señor, y montad a Salomón, mi hijo, en mi propia mula, y bajadlo a Gihón.
34 Y allí lo ungirán Sadoc, el sacerdote, y Natán, el profeta, por rey sobre Israel; y tocaréis la trompeta, diciendo: ¡Viva el rey Salomón!
35 Después vosotros iréis detrás de él, y vendrá y se sentará en mi trono, y él reinará en mi lugar, porque a él he ordenado para que sea príncipe sobre Israel y sobre Judá.
36 Entonces Benaía, hijo de Joiada, respondió al rey y dijo: Amén Así lo diga Jehová, Dios de mi señor el rey.
37 De la manera que Jehová ha estado con mi señor el rey, así esté con Salomón; y él haga mayor su trono que el trono de mi señor, el rey David.
38 Y descendió Sadoc, el sacerdote, y Natán, el profeta, y Benaía, hijo de Joiada, y los cereteos y los peleteos, y montaron a Salomón en la mula del rey David y lo llevaron a Gihón.
39 Y tomando el sacerdote Sadoc el cuerno del aceite del Tabernáculo, ungió a Salomón; y tocaron la trompeta, y dijo todo el pueblo: ¡Viva el rey Salomón!
40 Después subió todo el pueblo en pos de él, y cantaba el pueblo con flautas, y se alegraba con gran alegría, de modo que parecía que la tierra se hundía con sus voces.
41 Y lo oyó Adonías y todos los convidados que con él estaban cuando ya habían acabado de comer Y oyendo Joab el sonido de la trompeta, dijo: ¿Por qué se alborota la ciudad con tanto estruendo?
42 Estando aún él hablando, he aquí que llegó Jonatán, hijo del sacerdote Abiatar, y dijo Adonías: Entra, porque tú eres hombre valiente y traerás buenas nuevas.
43 Y Jonatán respondió y dijo a Adonías: Ciertamente nuestro señor el rey David ha hecho rey a Salomón;
44 y el rey ha enviado con él a Sadoc, el sacerdote, y a Natán, el profeta, y a Benaía, hijo de Joiada, y también a los cereteos y a los peleteos, los cuales lo montaron en la mula del rey;
45 y Sadoc, el sacerdote, y Natán, el profeta, lo han ungido por rey en Gihón; y de allí han subido alegres, y la ciudad está llena de estruendo Este es el alboroto que habéis oído.
46 Y también Salomón se ha sentado en el trono del reino.
47 Y aun los siervos del rey han venido a bendecir a nuestro señor el rey David diciendo: Dios haga más ilustre el nombre de Salomón que tu nombre y haga mayor su trono que tu trono Y el rey adoró en la cama.
48 Y también el rey habló así: Bendito sea Jehová, Dios de Israel, que ha dado hoy quien se siente en mi trono, viéndolo mis ojos.
49 Entonces se estremecieron y se levantaron todos los convidados que estaban con Adonías, y se fue cada uno por su camino.
50 Mas Adonías, temiendo de la presencia de Salomón, se levantó y se fue, y se asió a los cuernos del altar.
51 Y se lo hicieron saber a Salomón, diciendo: He aquí que Adonías tiene miedo del rey Salomón, y he aquí que se ha asido a los cuernos del altar, diciendo: Júreme hoy el rey Salomón que no matará a espada a su siervo.
52 Y Salomón dijo: Si él fuere un hombre digno, ni uno de sus cabellos caerá en tierra; pero si se hallare mal en él, morirá.
53 Y el rey Salomón envió a buscarlo, y lo trajeron del altar; y él llegó y se inclinó ante el rey Salomón Y Salomón le dijo: Vete a tu casa.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

1 Juan 3

1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a él.
2 Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos como él es.
3 Y cualquiera que tiene esta esperanza en él se purifica, como él también es puro.
4 Cualquiera que comete pecado transgrede también la ley, pues el pecado es transgresión de la ley.
5 Y sabéis que él se manifestó para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él.
6 Todo aquel que permanece en él no peca; todo aquel que peca no lo ha visto ni lo ha conocido.
7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él también es justo.
8 El que comete pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio Para esto se manifestó el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.
9 Todo aquel que es nacido de Dios no comete pecado, porque su simiente permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.
10 En esto se manifiestan los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo aquel que no practica la justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.
11 Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros.
12 No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano ¿Y por qué causa lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.
13 Hermanos míos, no os maravilléis si el mundo os aborrece.
14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos El que no ama a su hermano permanece en muerte.
15 Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.
16 En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
17 Pero el que tiene bienes de este mundo, y ve a su hermano tener necesidad, y le cierra sus entrañas, ¿cómo permanece el amor de Dios en él?
18 Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.
19 Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él.
20 Porque si nuestro corazón nos reprendiere, mayor es Dios que nuestro corazón, y él conoce todas las cosas.
21 Amados, si nuestro corazón no nos reprendiere, confianza tenemos en Dios;
22 y cualquier cosa que pidamos, la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de él.
23 Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado.
24 Y el que guarda sus mandamientos permanece en él, y él en aquel Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso, que muestras a los que están en error la luz de tu verdad, a fin de que regresen al camino de la justicia: Concede a todos aquellos que son admitidos en la comunión de la religión de Cristo, que eviten aquellas cosas que son contrarias a su profesión, y sigan todas aquellas cosas que son conformes a la misma, por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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