Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
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Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 11 de mayo de 2026

Lunes de la Quinta Semana después de Pascua

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 59

1 Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío; ponme a salvo de los que se levantan contra mí.
2 Líbrame de los que hacen iniquidad y sálvame de los hombres sanguinarios.
3 Porque, he aquí, están acechando mi vida; se han juntado contra mí poderosos, no por falta mía ni pecado mío, oh Jehová.
4 Sin delito mío corren y se preparan; despierta para venir a mi encuentro, y mira.
5 Y tú, Jehová, Dios de los ejércitos, Dios de Israel, despierta para visitar a todas las naciones; no tengas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad Selah.
6 Volverán a la tarde, ladrarán como perros y rodearán la ciudad.
7 He aquí proferirán maldades con su boca; espadas hay en sus labios, porque dicen: ¿Quién oye?
8 Mas tú, Jehová, te reirás de ellos, te burlarás de todas las naciones.
9 A causa de su fuerza esperaré en ti, porque Dios es mi defensa.
10 El Dios de mi misericordia saldrá a mi encuentro; Dios me hará ver en mis enemigos la venganza.
11 No los mates, para que mi pueblo no se olvide; dispérsalos con tu poder y abátelos, oh Señor, escudo nuestro.
12 Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios, sean presos en su soberbia, y por la maldición y mentira que profieren.
13 Acábalos con furor, acábalos para que no sean; y sepan que Dios domina en Jacob hasta los confines de la tierra Selah.
14 Vuelvan, pues, a la tarde, ladren como perros y rodeen la ciudad.
15 Anden ellos errantes para hallar qué comer; y si no se sacian, pasen la noche fuera.
16 Pero yo cantaré de tu fortaleza y loaré de mañana tu misericordia, porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia.
17 Fortaleza mía, a ti cantaré, porque, oh Dios, eres mi amparo, el Dios de mi misericordia.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 60

1 Oh Dios, tú nos has desechado, nos quebrantaste; te has airado; vuélvete a nosotros.
2 Hiciste temblar la tierra, la abriste; sana sus grietas, porque titubea.
3 Has hecho ver a tu pueblo duras cosas; nos hiciste beber vino de aturdimiento.
4 Has dado a los que te temen bandera que alcen por la verdad Selah.
5 Para que se libren tus amados, salva con tu diestra y óyenos.
6 Dios habló en su santuario; yo me alegraré, repartiré a Siquem y mediré el valle de Sucot.
7 Mío es Galaad, y mío es Manasés; y Efraín es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador.
8 Moab, la vasija para lavarme; sobre Edom echaré mi calzado; regocíjate sobre mí, oh Filistea.
9 ¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? ¿Quién me guiará hasta Edom?
10 ¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado, y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos?
11 Danos socorro contra el enemigo, porque vana es la salvación que viene del hombre.
12 Con Dios haremos proezas, y él hollará a nuestros enemigos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 61

1 Oye, oh Dios, mi clamor; está atento a mi oración.
2 Desde el extremo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmaye Llévame a la peña que es más alta que yo.
3 Porque tú has sido mi refugio y torre fuerte delante del enemigo.
4 Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; estaré seguro bajo la cubierta de tus alas Selah.
5 Porque tú, oh Dios, has oído mis votos, me has dado la heredad de los que temen tu nombre.
6 Días sobre días añadirás al rey; sus años serán como generación tras generación.
7 Estará para siempre delante de Dios; misericordia y verdad prepara para que lo guarden.
8 Así cantaré a tu nombre para siempre, pagando mis votos día tras día.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

2 Reyes 5

1 Y Naamán, general del ejército del rey de Siria, era un gran varón delante de su señor, y tenido en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvación a Siria Este hombre era valeroso en extremo, pero leproso.
2 Y de Siria habían salido bandas y habían llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, la cual servía a la mujer de Naamán.
3 Y ella dijo a su señora: ¡Ojalá fuera mi señor al profeta que está en Samaria! Entonces él lo sanaría de su lepra.
4 Y entrando Naamán habló a su señor, diciendo: Así y así ha dicho la muchacha que es de la tierra de Israel.
5 Y le dijo el rey de Siria: Anda, ve, y yo enviaré una carta al rey de Israel Partió, pues, llevando consigo diez talentos de plata, y seis mil piezas de oro, y diez mudas de vestidos.
6 Tomó también la carta para el rey de Israel, la cual decía: Y ahora, cuando llegue a ti esta carta, he aquí, sabrás que te he enviado a mi siervo Naamán para que lo sanes de su lepra.
7 Y aconteció que cuando el rey de Israel leyó la carta, rasgó sus vestidos y dijo: ¿yo Dios, que mate y dé vida, para que este me envíe a un hombre para que lo sane de su lepra? Por eso, solamente considerad ahora y ved cómo busca ocasión contra mí.
8 Y sucedió que cuando Eliseo, varón de Dios, oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestidos, envió a decir al rey: ¿Por qué has rasgado tus vestidos? Que venga ahora a mí y sabrá que hay profeta en Israel.
9 Y llegó Naamán con sus caballos y con su carro y se paró a la puerta de la casa de Eliseo.
10 Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio.
11 Y Naamán se fue enojado diciendo: He aquí, yo decía para mí: Ciertamente saldrá él, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano, y tocará el lugar, y sanará la lepra.
12 ¿No son Abana y Farfar, ríos de Damasco, mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio? Y se volvió y se fue enojado.
13 Entonces sus criados se le acercaron y le hablaron diciendo: Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate y serás limpio?
14 Entonces él descendió y se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios, y su carne se volvió como la carne de un niño, y fue limpio.
15 Y volvió al varón de Dios, él y toda su compañía, y fue y se puso delante de él, y dijo: He aquí, ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel Y ahora, te ruego que recibas un presente de tu siervo.
16 Pero él dijo: Vive Jehová, delante de quien estoy, que no lo tomaré Y le insistía que lo tomara, pero no quiso.
17 Entonces Naamán dijo: Te ruego, pues, ¿no se dará a tu siervo una carga de un par de mulos de esta tierra? Porque de aquí en adelante tu siervo no ofrecerá holocausto ni sacrificio a otros dioses, sino a Jehová.
18 En esto perdone Jehová a tu siervo: cuando mi señor entre en el templo de Rimón para adorar en él y se apoye sobre mi mano, y yo también me incline en el templo de Rimón, al inclinarme en el templo de Rimón, Jehová perdone en esto a tu siervo.
19 Y él le dijo: Vete en paz Se alejó, pues, de él, y caminó como cierta distancia de tierra.
20 Entonces Giezi, criado de Eliseo, el varón de Dios, dijo entre sí: He aquí, mi señor estorbó a este sirio, Naamán, no tomando de su mano las cosas que había traído Vive Jehová, que correré yo tras él y tomaré de él alguna cosa.
21 Y siguió Giezi a Naamán; y cuando lo vio Naamán que venía corriendo tras él, se apeó del carro para recibirlo y dijo: ¿Va todo bien?
22 Y él dijo: Todo bien Mi señor me envía a decir: He aquí, vinieron a mí en esta hora de los montes de Efraín dos jóvenes de los hijos de los profetas; te ruego que les des un talento de plata y dos mudas de vestidos.
23 Y Naamán dijo: Ten a bien tomar dos talentos Y él le insistió, y ató dos talentos de plata en dos sacos con dos mudas de vestidos, y lo dio a dos de sus criados para que lo llevaran delante de él.
24 Y cuando hubo llegado a la colina de la ciudad, él lo tomó de mano de ellos y lo guardó en la casa; luego mandó a los hombres que se fueran.
25 Y él entró y se puso delante de su señor Y Eliseo le dijo: ¿De dónde vienes, Giezi? Y él dijo: Tu siervo no ha ido a ninguna parte.
26 Entonces él le dijo: ¿No fue mi corazón contigo cuando el hombre se volvió de su carro para encontrarte? ¿tiempo de tomar plata y de tomar vestidos, y olivares, y viñas, y ovejas, y bueyes, y siervos, y siervas?
27 Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tu descendencia para siempre Y salió de su presencia leproso, blanco como la nieve.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Romanos 10

1 Hermanos, ciertamente la voluntad de mi corazón y mi oración a Dios por Israel es para salvación.
2 Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a conocimiento.
3 Porque ignorando la justicia de Dios y procurando establecer su propia justicia, no se han sujetado a la justicia de Dios.
4 Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.
5 Porque Moisés escribe de la justicia que es por la ley: El hombre que haga estas cosas vivirá por ellas.
6 Mas la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo);
7 o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos).
8 Mas, ¿qué dice? Cercana está la palabra, en tu boca y en tu corazón, esto es, la palabra de fe que predicamos:
9 Si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo.
10 Porque con el corazón se cree para justicia, mas con la boca se confiesa para salvación.
11 Porque la Escritura dice: Todo aquel que en él cree no será avergonzado.
12 Porque no hay diferencia entre judío y griego; pues el mismo que es Señor de todos es rico para con todos los que lo invocan;
13 porque todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo.
14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?
15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio de la paz, de los que anuncian el evangelio de las cosas buenas!
16 Pero no todos obedecieron al evangelio, pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?
17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
18 Mas digo: ¿No han oído? Antes bien, por toda la tierra ha salido la voz de ellos, y hasta los confines de la tierra sus palabras.
19 Mas digo: ¿No ha conocido esto Israel? Primeramente Moisés dice: Yo os provocaré a celos con un pueblo que no es pueblo con un pueblo insensato os provocaré a ira.
20 E Isaías se atreve a decir: Fui hallado de los que no me buscaban; me manifesté a los que no preguntaban por mí.
21 Pero acerca de Israel dice: Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Señor, de quien proceden todas las cosas buenas: Concédenos a nosotros, tus humildes siervos, que por tu santa inspiración pensemos aquellas cosas que son buenas, y por tu guía misericordiosa las llevemos a cabo, por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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