Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 18 de mayo de 2026

Lunes en la Semana después de la Ascensión

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 93

1 Jehová reina, se vistió de magnificencia, se vistió Jehová, se ciñó de fortaleza; afirmó también el mundo; no se moverá.
2 Firme es tu trono desde entonces; tú eres eternamente.
3 Alzaron los ríos, oh Jehová, alzaron los ríos su voz; alzaron los ríos sus batientes olas.
4 Más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, más que las recias olas del mar, es Jehová en las alturas.
5 Tus testimonios son muy fieles; la santidad conviene a tu casa, oh Jehová, por largos días.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 94

1 Dios de las venganzas, Jehová, Dios de las venganzas, muéstrate.
2 Ensálzate, oh Juez de la tierra; da el pago a los soberbios.
3 ¿Hasta cuándo los impíos, oh Jehová, hasta cuándo se gozarán los impíos?
4 ¿cuándo pronunciarán, hablarán cosas duras y se vanagloriarán todos los que hacen iniquidad?
5 A tu pueblo, oh Jehová, quebrantan y a tu heredad afligen.
6 A la viuda y al extranjero matan y a los huérfanos quitan la vida.
7 Y dijeron: No verá Jah ni entenderá el Dios de Jacob.
8 Entended, necios del pueblo; y vosotros, insensatos, ¿cuándo seréis sabios?
9 El que plantó el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá?
10 El que castiga a las naciones, ¿no reprenderá? ¿sabrá el que enseña al hombre el conocimiento?
11 Jehová conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad.
12 Bienaventurado el hombre a quien tú, Jah, corriges, y en tu ley lo instruyes,
13 para hacerlo descansar en los días de aflicción, en tanto que para el impío se cava el hoyo.
14 Porque no dejará Jehová a su pueblo ni desamparará a su heredad,
15 sino que el juicio será vuelto a la justicia, y en pos de ella irán todos los rectos de corazón.
16 ¿Quién se levantará por mí contra los malignos? ¿Quién estará por mí contra los que hacen iniquidad?
17 Si no me ayudara Jehová, pronto moraría mi alma en el silencio.
18 Cuando yo decía: Mi pie resbala; tu misericordia, oh Jehová, me sostenía.
19 En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma.
20 ¿Se juntará contigo el trono de iniquidades, que hace agravios mediante decretos?
21 Se juntan contra la vida del justo y condenan la sangre inocente.
22 Mas Jehová me ha sido por refugio y mi Dios por roca de mi confianza.
23 Y él hará volver sobre ellos su iniquidad y los destruirá por su propia maldad; los destruirá Jehová nuestro Dios.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

2 Reyes 19

1 Y aconteció que cuando el rey Ezequías lo oyó, rasgó sus vestidos, y se cubrió de saco, y entró en la casa de Jehová.
2 Y envió a Eliaquim, que estaba sobre la casa, y a Sebna, el escriba, y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de saco, al profeta Isaías, hijo de Amoz,
3 que le dijeran: Así ha dicho Ezequías: Este día es día de angustia, y de reprensión, y de blasfemia, porque los hijos han venido hasta la abertura de la matriz y no hay fuerzas para dar a luz.
4 Quizá oiga Jehová tu Dios todas las palabras del Rabsaces, al cual el rey de Asiria, su señor, ha enviado para injuriar al Dios vivo, y ha reprendido con palabras, las cuales Jehová tu Dios ha oído; por tanto, eleva oración por el remanente que queda.
5 Fueron, pues, los siervos del rey Ezequías a Isaías.
6 Y les dijo Isaías: Así diréis a vuestro señor: Así ha dicho Jehová: No temas por las palabras que has oído, con las cuales han blasfemado contra mí los siervos del rey de Asiria.
7 He aquí, voy a poner en él un espíritu, y oirá un rumor y se volverá a su tierra; y yo haré que caiga a espada en su tierra.
8 Y regresando el Rabsaces, halló al rey de Asiria combatiendo contra Libna, porque había oído que se había ido de Laquis.
9 Y oyó decir de Tirhaca, rey de Etiopía: He aquí que ha salido para hacerte guerra Entonces él volvió y envió mensajeros a Ezequías diciendo:
10 Así hablaréis a Ezequías, rey de Judá, diciendo: No te engañe tu Dios en quien tú confías, para decir: Jerusalén no será entregada en mano del rey de Asiria.
11 He aquí, tú has oído lo que han hecho los reyes de Asiria a todas las tierras, destruyéndolas completamente; ¿y te vas a librar tú?
12 ¿Las libraron los dioses de las naciones que mis padres destruyeron, esto es a Gozán, y a Harán, y a Resef, y a los hijos de Edén que estaban en Telasar?
13 ¿Dónde está el rey de Hamat, y el rey de Arfad, y el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?
14 Y tomó Ezequías las cartas de mano de los mensajeros; y después que las leyó, subió a la casa de Jehová y las extendió Ezequías delante de Jehová.
15 Entonces Ezequías oró delante de Jehová, diciendo: Jehová, Dios de Israel, que habitas entre los querubines, sólo tú eres el Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste los cielos y la tierra.
16 Inclina, oh Jehová, tu oído y oye; abre, oh Jehová, tus ojos y mira; y oye las palabras de Senaquerib, que ha enviado para injuriar al Dios viviente.
17 Es verdad, oh Jehová, que los reyes de Asiria han destruido las naciones y sus tierras,
18 y que echaron sus dioses al fuego, por cuanto ellos no eran dioses, sino obra de manos de hombres, de madera y piedra, y los destruyeron.
19 Y ahora, oh Jehová Dios nuestro, te ruego, sálvanos de su mano, para que sepan todos los reinos de la tierra que sólo tú, Jehová, eres Dios.
20 Entonces Isaías, hijo de Amoz, envió a decir a Ezequías: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Acerca de lo que me rogaste sobre Senaquerib, rey de Asiria, he oído.
21 Esta es la palabra que Jehová ha hablado contra él: Te ha menospreciado, te ha escarnecido la virgen hija de Sion, ha movido su cabeza detrás de ti la hija de Jerusalén.
22 ¿A quién has injuriado y blasfemado? ¿Y contra quién has alzado la voz y has levantado en alto tus ojos? Contra el Santo de Israel.
23 Por medio de tus mensajeros has injuriado al Señor y has dicho: Con la multitud de mis carros yo he subido a las cumbres de los montes, a las laderas del Líbano, y cortaré sus altos cedros, sus cipreses escogidos, y entraré a la morada más remota, al bosque frondoso.
24 Yo he cavado y bebido las aguas ajenas, y he secado con las plantas de mis pies todos los ríos de Egipto.
25 ¿Nunca has oído que hace mucho tiempo lo hice, que desde días antiguos lo he formado? Ahora lo he hecho venir, y será para reducir ciudades fortificadas a montones de ruinas.
26 Y sus moradores, débiles de manos, quebrantados y avergonzados, fueron como pasto del campo y como hortaliza verde, como hierba de los tejados que se seca antes de madurar.
27 He conocido tu sentarte y tu salir y tu entrar, y tu furor contra mí.
28 Por cuanto te has airado contra mí y tu arrogancia ha subido a mis oídos, pondré, pues, mi garfio en tu nariz y mi freno en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste.
29 Y esta será la señal para ti: Este año comerás lo que nace de suyo, y el segundo año lo que brota de suyo, y el tercer año sembrad y segad, y plantad viñas y comed su fruto.
30 Y lo que haya escapado, lo que haya quedado de la casa de Judá, volverá a echar raíz abajo y dará fruto arriba.
31 Porque de Jerusalén saldrá un remanente y del monte Sion los que escapen; el celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
32 Por tanto, Jehová dice así acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni tirará saeta en ella, ni vendrá delante de ella con escudo, ni levantará contra ella baluarte.
33 Por el camino que vino se volverá y no entrará en esta ciudad, dice Jehová.
34 Porque yo ampararé a esta ciudad para salvarla, por causa de mí y por causa de David, mi siervo.
35 Y aconteció que la misma noche salió el ángel de Jehová e hirió en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil; y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todos ellos eran cuerpos de muertos.
36 Entonces partiendo Senaquerib, rey de Asiria, se fue, y volvió, y moró en Nínive.
37 Y aconteció que estando él adorando en el templo de Nisroc, su dios, Adramelec y Sarezer, sus hijos, lo mataron a espada y huyeron a la tierra de Ararat Y reinó en su lugar Esar-hadón, su hijo.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

1 Corintios 1

1 Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes,
2 a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos, con todos los que invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo en cualquier lugar, Señor de ellos y nuestro:
3 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
4 Doy gracias a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os es dada en Cristo Jesús,
5 que en todas las cosas habéis sido enriquecidos en él, en toda palabra y en todo conocimiento,
6 así como el testimonio de Cristo ha sido confirmado en vosotros,
7 de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo;
8 quien también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo.
9 Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
10 Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros disensiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.
11 Porque me ha sido declarado acerca de vosotros, hermanos míos, por los que son de Cloé, que hay entre vosotros contiendas.
12 Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo, y yo de Apolos, y yo de Cefas, y yo de Cristo.
13 ¿Está dividido Cristo? ¿Acaso fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O habéis sido bautizados en el nombre de Pablo?
14 Doy gracias a Dios que a ninguno de vosotros he bautizado, sino a Crispo y a Gayo,
15 para que ninguno diga que yo lo bauticé en mi nombre.
16 Y también bauticé a los de la casa de Estéfanas; de los demás, no sé si he bautizado a algún otro.
17 Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no sea hecha vana la cruz de Cristo.
18 Porque la palabra de la cruz es locura para los que se pierden; mas para los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.
19 Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos.
20 ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el escriba? ¿Dónde el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo?
21 Pues ya que, en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.
22 Porque los judíos piden señal y los griegos buscan sabiduría,
23 pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura;
24 mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios.
25 Porque lo necio de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.
26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles;
27 sino que lo necio del mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios, y lo débil del mundo escogió Dios para avergonzar lo fuerte;
28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es,
29 para que ninguna carne se jacte en su presencia.
30 Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, quien nos ha sido hecho por Dios sabiduría, y justicia, y santificación, y redención;
31 para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios, rey de gloria, que has exaltado a tu Hijo único Jesucristo con gran triunfo a tu reino en el cielo: Te suplicamos que no nos dejes sin consuelo, sino envíanos tu Espíritu Santo para consolarnos y exaltarnos al mismo lugar donde nuestro Salvador Cristo ha ido antes, quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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