Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 9 de junio de 2026

Martes de la Segunda Semana después de la Trinidad

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 47

1 Pueblos todos, batid las manos; aclamad a Dios con voz de júbilo.
2 Porque Jehová, el Altísimo, es temible, rey grande sobre toda la tierra.
3 Él someterá a los pueblos debajo de nosotros, y a las naciones debajo de nuestros pies.
4 Él nos elegirá nuestras heredades, la hermosura de Jacob, a quién amó Selah.
5 Subió Dios con júbilo, Jehová con sonido de trompeta.
6 Cantad a Dios, cantad; cantad a nuestro Rey, cantad,
7 porque Dios es el Rey de toda la tierra; cantad con inteligencia.
8 Reina Dios sobre las naciones; Dios se sienta sobre su santo trono.
9 Los príncipes de los pueblos se reunieron como pueblo del Dios de Abraham, porque de Dios son los escudos de la tierra; él es muy ensalzado.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 48

1 Grande es Jehová y digno de ser en gran manera alabado en la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo.
2 Hermosa elevación, el gozo de toda la tierra es el monte Sion, a los lados del norte, la ciudad del gran Rey.
3 Dios en sus palacios es conocido por refugio.
4 Porque, he aquí, los reyes de la tierra se reunieron; pasaron juntos.
5 Y viéndola ellos así, se maravillaron, se turbaron, se apresuraron a huir.
6 Los tomó allí temblor; dolor como de mujer que da a luz.
7 Con viento del este quiebras tú las naves de Tarsis.
8 Como lo oímos, así lo hemos visto en la ciudad de Jehová de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios; Dios la afirmará para siempre Selah.
9 Pensamos en tu misericordia, oh Dios, en medio de tu templo.
10 Conforme a tu nombre, oh Dios, así es tu loor hasta los fines de la tierra; de justicia está llena tu diestra.
11 Se alegrará el monte Sion, se gozarán las hijas de Judá por tus juicios.
12 Andad alrededor de Sion y rodeadla; contad sus torres.
13 Considerad atentamente su antemuro, mirad sus palacios, para que lo contéis a la generación venidera.
14 Porque este Dios es nuestro Dios eternamente y para siempre; él nos guiará aun más allá de la muerte.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 49

1 Oíd esto, pueblos todos; escuchad, todos los habitantes del mundo,
2 así los plebeyos como los nobles, el rico y el pobre juntamente.
3 Mi boca hablará sabiduría, y el pensamiento de mi corazón, inteligencia.
4 Inclinaré al proverbio mi oído; declararé con el arpa mi enigma.
5 ¿Por qué he de temer en los días de adversidad, cuando la iniquidad de mis enemigos me cerque?
6 Los que confían en sus bienes y en la multitud de sus riquezas se jactan,
7 ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano ni dar a Dios su rescate.
8 (porque la redención de su vida es de gran precio, y no se logrará jamás),
9 para que viva en adelante para siempre y nunca vea la corrupción.
10 Pues él verá que mueren los sabios, así como el insensato y el necio perecen y dejan a otros sus riquezas.
11 En su interior piensan que sus casas serán eternas, y sus habitaciones para generación y generación; llaman sus tierras con sus nombres.
12 Mas el hombre no permanecerá en honra, es semejante a las bestias que perecen.
13 Este su camino es su locura; con todo, sus descendientes se complacen en el dicho de ellos Selah.
14 Como ovejas serán puestos en el sepulcro, la muerte los pastoreará, y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana; y se consumirá su apariencia en el sepulcro que será su morada.
15 Pero Dios redimirá mi vida del poder del sepulcro, porque me tomará consigo Selah.
16 No temas cuando se enriquece alguno, cuando aumenta la gloria de su casa,
17 porque cuando muera no llevará nada, ni descenderá tras él su gloria.
18 Aunque, mientras viva, llame dichosa a su alma, (y tú seas loado cuando te hagas bien a ti mismo),
19 entrará a la generación de sus padres, quienes nunca más verán la luz.
20 El hombre que vive con honores y no entiende, semejante es a las bestias que perecen.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

Job 13

1 He aquí que todas estas cosas han visto mis ojos, lo han oído y entendido mis oídos.
2 Como vosotros lo sabéis, lo sé también yo; no soy menos que vosotros.
3 Pero yo hablaría con el Todopoderoso y desearía razonar con Dios.
4 Mas ciertamente vosotros sois fraguadores de mentira; todos vosotros sois médicos inútiles.
5 Quién diera que callarais del todo, porque esto os fuera sabiduría.
6 Oíd ahora mi razonamiento y estad atentos a los argumentos de mis labios.
7 ¿Hablaréis iniquidad a favor de Dios? ¿Y hablaréis engaño a favor de él?
8 ¿Seréis parciales a su favor? ¿Pleitearéis vosotros a favor de Dios?
9 ¿Sería bueno que él os escudriñara? ¿Os burlaréis de él como quien se burla de un hombre?
10 Ciertamente él os reprochará, si en secreto hacéis acepción de personas.
11 ¿No os espantará su alteza y no caerá sobre vosotros su pavor?
12 Vuestros dichos memorables son proverbios de ceniza; vuestras defensas se asemejan a defensas de lodo.
13 Callad delante de mí y hablaré yo, y que me venga después lo que venga.
14 ¿Por qué tomaré yo mi carne con mis dientes y pondré mi alma en mi mano?
15 He aquí, aunque él me matare, en él esperaré; pero defenderé delante de él mis caminos.
16 Él también me será por salvación, porque no entrará en su presencia el hipócrita.
17 Oíd con atención mi razonamiento, y mi declaración con vuestros oídos.
18 He aquí ahora, si yo presentare mi causa, sé que seré justificado.
19 ¿Quién es el que pleiteará conmigo? Porque si ahora yo callara, moriría.
20 Al menos dos cosas no hagas conmigo, entonces no me esconderé de tu rostro:
21 aparta de mí tu mano y no me espante tu terror.
22 Llama luego y yo responderé; o yo hablaré y respóndeme tú.
23 ¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo? Hazme entender mi transgresión y mi pecado.
24 ¿Por qué escondes tu rostro y me tienes por tu enemigo?
25 ¿A la hoja arrebatada has de quebrantar? ¿Y a una paja seca has de perseguir?
26 Porque escribes contra mí cosas amargas y me haces cargo de las iniquidades de mi juventud.
27 Y pones mis pies en el cepo y vigilas todas mis sendas; pones marca alrededor de las plantas de mis pies.
28 Y mi cuerpo se va gastando como comido de carcoma, como vestido que come la polilla.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

2 Corintios 7

1 Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.
2 Admitidnos; a nadie hemos agraviado, a nadie hemos corrompido, a nadie hemos engañado.
3 No lo digo para condenaros; pues ya he dicho antes que estáis en nuestros corazones, para morir y para vivir juntamente.
4 Mucha confianza tengo en vosotros, mucho me glorío respecto de vosotros; lleno estoy de consolación, sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones.
5 Porque cuando llegamos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestra carne, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, contiendas; de dentro, temores.
6 Mas Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de Tito;
7 y no sólo con su venida, sino también con la consolación con que él fue consolado acerca de vosotros, haciéndonos saber vuestro gran deseo, vuestro llanto, vuestro celo por mí, de manera que me regocijé aún más.
8 Porque aunque os contristé con la carta, no me arrepiento, aunque me arrepentí; porque veo que aquella carta, aunque fuera por algún tiempo, os contristó.
9 Ahora me regocijo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecierais por nuestra parte.
10 Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, del que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.
11 Porque he aquí, esto mismo que hayáis sido contristados según Dios, cuánta solicitud ha producido en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué gran deseo, qué celo, qué vindicación En todo os habéis mostrado limpios en el asunto.
12 Así que, aunque os escribí, no fue por causa del que hizo el agravio, ni por causa del que lo padeció, sino para que os fuera manifiesta nuestra solicitud por vosotros delante de Dios.
13 Por tanto, hemos sido consolados en vuestra consolación; pero mucho más nos gozamos por el gozo de Tito, que haya sido confortado su espíritu por todos vosotros.
14 Pues si de algo me he gloriado con él acerca de vosotros, no he sido avergonzado; antes, como todo lo que os hemos hablado era con verdad, así también nuestro gloriarnos delante de Tito resultó ser verdad.
15 Y su afecto entrañable es más abundante para con vosotros, cuando se acuerda de la obediencia de todos vosotros, de cómo lo recibisteis con temor y temblor.
16 Por tanto, me gozo de que en todo tengo confianza en vosotros.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Oh Dios, fortaleza de todos los que ponen su confianza en ti: Acepta misericordiosamente nuestras oraciones, y dado que por la debilidad de nuestra naturaleza mortal no podemos hacer ninguna cosa buena sin ti, concédenos la ayuda de tu gracia, para que guardando tus mandamientos te agrademos, tanto en voluntad como en obra, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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