Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Venite
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Matutina

Fecha: 21 de abril de 2026

Martes de la Segunda Semana después de Pascua

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Venite, Exultemus Domino

Salmo 95
1 Venid, celebremos alegremente a Jehová; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémoslo con salmos.
3 Porque Jehová es Dios grande y Rey grande sobre todos los dioses.
4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra y las alturas de los montes son suyas.
5 Suyo es el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca.
6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.
7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo de su prado y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto,
9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, aunque vieron mi obra.
10 Cuarenta años estuve disgustado con aquella generación, y dije: Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi furor que no entrarían en mi reposo.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 105

1 Alabad a Jehová, invocad su nombre, dad a conocer sus obras entre los pueblos.
2 Cantadle, cantadle salmos; hablad de todas sus maravillas.
3 Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan a Jehová.
4 Buscad a Jehová y su fortaleza; buscad siempre su rostro.
5 Acordaos de sus maravillas que hizo, de sus prodigios y de los juicios de su boca,
6 oh vosotros, descendencia de Abraham, su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos.
7 Él es Jehová nuestro Dios; en toda la tierra están sus juicios.
8 Se acordó para siempre de su pacto, de la palabra que mandó para mil generaciones,
9 el cual concertó con Abraham, y de su juramento a Isaac.
10 Y lo estableció a Jacob por decreto, a Israel por pacto eterno,
11 diciendo: A ti te daré la tierra de Canaán, como porción de vuestra heredad.
12 Cuando ellos eran pocos en número y extranjeros en ella,
13 y andaban de nación en nación, de un reino a otro pueblo.
14 No consintió que ningún hombre los oprimiera, y por causa de ellos castigó a reyes.
15 No toquéis, dijo, a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas.
16 Y llamó al hambre sobre la tierra, y quebrantó todo sustento de pan.
17 Envió a un varón delante de ellos, a José, que fue vendido por siervo.
18 Afligieron sus pies con grillos; entre hierros fue puesta su persona.
19 Hasta la hora que llegó su palabra, el dicho de Jehová lo probó.
20 Envió el rey y lo soltó; el señor de los pueblos, y lo desató.
21 Lo puso por señor de su casa y por gobernador sobre todas sus posesiones,
22 para aprisionar a sus grandes como él quisiera, y a sus ancianos enseñar sabiduría.
23 Después entró Israel en Egipto y Jacob fue extranjero en la tierra de Cam.
24 E hizo fructificar a su pueblo en gran manera y lo hizo más fuerte que sus enemigos.
25 Cambió el corazón de ellos para que aborrecieran a su pueblo, para que pensaran mal contra sus siervos.
26 Envió a su siervo Moisés y a Aarón, a quien escogió.
27 Pusieron entre ellos las palabras de sus señales, y sus prodigios en la tierra de Cam.
28 Envió tinieblas e hizo que se oscureciera, y no fueron rebeldes a su palabra.
29 Volvió sus aguas en sangre y mató sus peces.
30 Su tierra produjo ranas, aun en las cámaras de sus reyes.
31 Habló, y vinieron enjambres de moscas y piojos en todos sus términos.
32 Les dio granizo por lluvia y llamas de fuego en su tierra.
33 E hirió sus viñas y sus higueras, y quebró los árboles de sus términos.
34 Habló, y vinieron langostas y pulgón sin número;
35 y comieron toda la hierba de su país, y comieron el fruto de su tierra.
36 Hirió, además, a todos los primogénitos en su tierra, las primicias de toda su fuerza.
37 Y los sacó con plata y oro, y no hubo en sus tribus enfermo.
38 Egipto se alegró de que salieran, porque su terror había caído sobre ellos.
39 Extendió una nube por cubierta y fuego para alumbrar la noche.
40 Pidieron, e hizo venir codornices, y los sació de pan del cielo.
41 Abrió la peña y fluyeron aguas; corrieron por los sequedales como un río.
42 Porque se acordó de su santa palabra dada a Abraham su siervo.
43 Y sacó a su pueblo con gozo, con júbilo a sus escogidos.
44 Y les dio las tierras de las naciones, y las labores de los pueblos heredaron,
45 para que guardaran sus estatutos y observaran sus leyes Aleluya.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

2 Samuel 14

1 Y conociendo Joab, hijo de Sarvia, que el corazón del rey estaba por Absalón,
2 envió Joab a Tecoa, y tomó de allá una mujer astuta, y le dijo: Yo te ruego que hagas duelo, y te vistas de ropas de luto, y no te unjas con aceite, antes sé como una mujer que hace mucho tiempo está de duelo por algún muerto;
3 y entrando al rey, habla con él de esta manera Y puso Joab las palabras en su boca.
4 Entró, pues, aquella mujer de Tecoa al rey, y postrándose en tierra sobre su rostro, hizo reverencia y dijo: Oh rey, sálvame.
5 Y el rey le dijo: ¿Qué tienes? Y ella respondió: Yo a la verdad soy una mujer viuda, y mi marido ha muerto.
6 Y tu sierva tenía dos hijos, y los dos riñeron en el campo; y no habiendo quien los separara, uno hirió al otro y lo mató.
7 Y he aquí que toda la parentela se ha levantado contra tu sierva diciendo: Entrega al que mató a su hermano, para que lo matemos por la vida de su hermano, a quien él mató, y destruyamos también al heredero Así apagarán el ascua que me ha quedado, no dejando a mi marido nombre ni remanente sobre la tierra.
8 Entonces el rey dijo a la mujer: Vete a tu casa, y yo daré órdenes acerca de ti.
9 Y la mujer de Tecoa dijo al rey: Oh mi señor el rey, la iniquidad sea sobre mí y sobre la casa de mi padre, mas el rey y su trono sean sin culpa.
10 Y el rey dijo: Al que hable contra ti, tráelo a mí, que no te tocará más.
11 Dijo ella entonces: Te ruego, oh rey, que te acuerdes de Jehová tu Dios, que no dejes al vengador de la sangre aumentar el daño destruyendo a mi hijo Y él respondió: Vive Jehová, que no caerá ni un cabello de la cabeza de tu hijo en tierra.
12 Y la mujer dijo: Te ruego que hable tu sierva una palabra a mi señor el rey Y él dijo: Habla.
13 Entonces la mujer dijo: ¿Por qué, pues, piensas tú cosa semejante contra el pueblo de Dios? Pues al hablar el rey esta palabra, se hace culpable, por cuanto el rey no hace volver a su desterrado.
14 Porque de cierto morimos y somos como aguas derramadas en tierra, que no pueden volver a recogerse; pero Dios no quita la vida, sino que concibe designios para que el desterrado no sea desterrado de él.
15 Y ahora, el que yo haya venido para decir esto a mi señor el rey es porque el pueblo me atemorizó Mas tu sierva dijo: Hablaré ahora al rey; quizá él hará lo que su sierva diga.
16 Pues el rey me oirá para librar a su sierva de la mano del hombre que me quiere destruir a mí, juntamente con mi hijo, de la heredad de Dios.
17 Tu sierva, pues, dice: Que sea ahora la respuesta de mi señor el rey para descanso, pues mi señor el rey es como un ángel de Dios para escuchar lo bueno y lo malo, y Jehová tu Dios sea contigo.
18 Entonces el rey respondió y dijo a la mujer: Yo te ruego que no me encubras nada de lo que yo te pregunte Y la mujer dijo: Hable mi señor el rey.
19 Y el rey dijo: ¿estado la mano de Joab contigo en todas estas cosas? Y la mujer respondió y dijo: Vive tu alma, mi señor el rey, que no hay que apartarse a derecha ni a izquierda de todo lo que mi señor el rey ha hablado; porque tu siervo Joab, él me mandó y él puso en boca de tu sierva todas estas palabras.
20 Para cambiar el aspecto de las cosas, tu siervo Joab ha hecho esto; pero mi señor es sabio, conforme a la sabiduría de un ángel de Dios, para conocer lo que se hace en la tierra.
21 Entonces el rey dijo a Joab: He aquí, yo hago esto; ve y haz volver al joven Absalón.
22 Y Joab se postró en tierra sobre su rostro e hizo reverencia, y después que bendijo al rey, dijo Joab: Hoy ha entendido tu siervo que he hallado gracia a tus ojos, mi señor el rey, puesto que el rey ha hecho la palabra de su siervo.
23 Entonces se levantó Joab, y fue a Gesur, y trajo a Absalón a Jerusalén.
24 Mas el rey dijo: Que vuelva a su casa y no vea mi rostro Y volvió Absalón a su casa y no vio el rostro del rey.
25 Y no había en todo Israel hombre tan hermoso como Absalón, de alabar en gran manera; desde la planta de su pie hasta la coronilla no había en él defecto.
26 Y cuando se cortaba el cabello (pues era al fin de cada año que se cortaba el cabello, porque le causaba molestia y por eso se lo cortaba), pesaba el cabello de su cabeza doscientos siclos de peso real.
27 Y le nacieron a Absalón tres hijos y una hija, que se llamó Tamar, la cual era mujer de hermoso aspecto.
28 Y estuvo Absalón durante dos años en Jerusalén y no vio la cara del rey.
29 Y mandó Absalón por Joab para enviarlo al rey, pero no quiso venir a él; y envió aún por segunda vez, pero él no quiso venir.
30 Entonces dijo a sus siervos: Mirad el campo de Joab que está junto al mío, donde tiene su cebada, e id a prenderle fuego; y los siervos de Absalón prendieron fuego al campo.
31 Entonces se levantó Joab, y vino a Absalón, a su casa, y le dijo: ¿Por qué han prendido fuego tus siervos a mi campo?
32 Y Absalón respondió a Joab: He aquí, yo he enviado por ti diciendo que vinieras aquí, a fin de enviarte al rey para que le dijeras: ¿Para qué vine de Gesur? Mejor me fuera estar aún allá Ahora pues, vea yo el rostro del rey; y si hay en mí iniquidad, máteme.
33 Fue, pues, Joab al rey y se lo hizo saber Entonces llamó a Absalón, el cual vino al rey e inclinó su rostro a tierra delante del rey; y el rey besó a Absalón.

Te Deum Laudamus

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los Profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios,
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié:
no me veré defraudado para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

Hechos 18

1 Después de estas cosas, Pablo partió de Atenas y fue a Corinto.
2 Y hallando a un judío llamado Aquila, natural del Ponto, que hacía poco que había venido de Italia, y a Priscila su mujer (porque Claudio había mandado que todos los judíos salieran de Roma), fue a ellos.
3 y, como era del mismo oficio, se quedó con ellos y trabajaban juntos, porque el oficio de ellos era hacer tiendas.
4 Y disputaba en la sinagoga todos los sábados, y persuadía a judíos y a griegos.
5 Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba constreñido por el Espíritu, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo.
6 Pero oponiéndose y blasfemando ellos, les dijo, sacudiendo sus vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra cabeza; yo estoy limpio; desde ahora me iré a los gentiles.
7 Y partiendo de allí, entró en casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, cuya casa estaba junto a la sinagoga.
8 Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó al Señor con toda su casa; y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados.
9 Entonces el Señor dijo a Pablo en visión durante la noche: No temas, sino habla, y no calles,
10 porque yo estoy contigo y nadie te podrá hacer mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.
11 Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñando entre ellos la palabra de Dios.
12 Y siendo Galión procónsul de Acaya, los judíos se levantaron de común acuerdo contra Pablo y lo llevaron al tribunal,
13 diciendo: Este persuade a los hombres a honrar a Dios contra la ley.
14 Y comenzando Pablo a abrir la boca, Galión dijo a los judíos: Si fuera alguna injusticia o algún delito grave, oh judíos, conforme a derecho yo os toleraría.
15 Mas si son cuestiones de palabras, y de nombres, y de vuestra ley, vedlo vosotros, porque yo no quiero ser juez de estas cosas.
16 Y los echó del tribunal.
17 Entonces todos los griegos, tomando a Sóstenes, principal de la sinagoga, lo golpeaban delante del tribunal; pero Galión no hacía caso de nada de esto.
18 Mas Pablo, después de detenerse aún allí muchos días, se despidió de los hermanos y navegó a Siria, y con él Priscila y Aquila, habiéndose rapado la cabeza en Cencrea, porque había hecho voto.
19 Y llegó a Éfeso y los dejó allí; y entrando él en la sinagoga, disputó con los judíos.
20 Y estos le rogaban que se quedara con ellos por más tiempo, pero no accedió,
21 sino que se despidió de ellos, diciendo: Es necesario que en todo caso guarde la fiesta que viene en Jerusalén; mas otra vez volveré a vosotros, si Dios quiere Y zarpó de Éfeso.
22 Y habiendo arribado a Cesarea, subió a Jerusalén; y después de saludar a la iglesia, descendió a Antioquía.
23 Y habiendo estado allí algún tiempo, partió, recorriendo por orden la provincia de Galacia, y Frigia, confirmando a todos los discípulos.
24 Llegó entonces a Éfeso cierto judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras.
25 Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, conociendo solamente el bautismo de Juan.
26 Y él comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; y cuando lo oyeron Aquila y Priscila, lo tomaron consigo y le expusieron más exactamente el camino de Dios.
27 Y queriendo él pasar a Acaya, los hermanos escribieron, exhortando a los discípulos que lo recibieran; y cuando llegó, ayudó mucho a los que por la gracia habían creído,
28 porque con gran vehemencia refutaba públicamente a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo.

BENEDICTUS

San Lucas 1:68-79
68
Bendito el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y hecho redención a su pueblo,
69
y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David, su siervo
70
(como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio),
71
salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecieron;
72
para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de su santo pacto;
73
del juramento que juró a Abraham, nuestro padre, que nos había de dar,
74
que sin temor, librados de la mano de nuestros enemigos, lo serviríamos
75
en santidad y en justicia delante de él, todos los días de nuestra vida.
76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor para preparar sus caminos,
77
para dar conocimiento de salvación a su pueblo, por la remisión de sus pecados,
78
por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto la aurora,
79
para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso, que has dado a tu Hijo único para ser para nosotros tanto un sacrificio por el pecado como también un ejemplo de vida piadosa: Danos gracia para que siempre recibamos con la mayor gratitud ese beneficio inestimable suyo, y también procuremos diariamente seguir los benditos pasos de su vida santísima, por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Segunda colecta por la paz

Oh Dios, autor de la paz y amante de la concordia, en cuyo conocimiento está nuestra vida eterna, y cuyo servicio es perfecta libertad; defiende a tus humildes siervos de todos los ataques de nuestros enemigos, para que, confiando firmemente en tu defensa, no temamos el poder de ningún adversario, por el poder de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Tercera colecta por la gracia

Oh Señor, nuestro Padre celestial, Dios todopoderoso y eterno, que nos has hecho llegar con bien al comienzo de este día: defiéndenos hoy con tu gran poder, y concede que en este día no pequemos ni caigamos en peligro de ninguna clase; sino que todas nuestras acciones sean ordenadas por tu soberano gobierno, para que siempre hagamos lo que es justo ante tus ojos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

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