Exhortación
Confesión
Absolución
Padrenuestro
Salmos
1ª Lección
Cántico 1
2ª Lección
Cántico 2
Credo
Oraciones
Colectas
Bendición

Oración Vespertina

Fecha: 20 de abril de 2026

Lunes de la Segunda Semana después de Pascua

Exhortación General

Muy amados hermanos, las Escrituras nos exhortan en diversos pasajes a reconocer y confesar nuestros múltiples pecados, y a no disimularlos ni encubrirlos delante de Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, sino a confesarlos con un corazón humilde, contrito y obediente; a fin de que obtengamos el perdón de ellos por su infinita bondad y misericordia. Y aunque en todo tiempo debemos reconocer humildemente nuestros pecados ante Dios, con mayor razón debemos hacerlo cuando nos congregamos para darle gracias por los grandes beneficios que hemos recibido de su mano, para rendirle la alabanza debida, escuchar su Santa Palabra y pedirle aquellas cosas que son necesarias e indispensables, tanto para el cuerpo como para el alma. Por tanto, les ruego a todos los aquí presentes que, con un corazón puro y voz humilde, me acompañen al trono de la gracia, diciendo:

Confesión General

Padre todopoderoso y misericordioso, hemos errado y nos hemos desviado de tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido en exceso los designios y concupiscencias de nuestro corazón. Hemos quebrantado tus santas leyes. No hemos hecho lo que debíamos hacer, y hemos hecho aquellas cosas que no debíamos; y no hay salud en nosotros. Pero tú, Señor, ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. Perdona a quienes confiesan sus faltas. Restaura a los que se arrepienten, según tus promesas hechas a la humanidad en Cristo Jesús, nuestro Señor. Y por él, concédenos, oh Padre clementísimo, que de ahora en adelante vivamos una vida piadosa, justa y sobria, para la gloria de tu santo Nombre. Amén.

Absolución

El Dios todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su maldad y viva, y que ha dado potestad y ha mandado a sus ministros para declarar y pronunciar al pueblo arrepentido la absolución y la remisión de sus pecados: Él perdona y absuelve a todos los que verdaderamente se arrepienten y sinceramente creen en su santo evangelio. Por lo tanto, roguémosle que nos conceda un verdadero arrepentimiento y su Santo Espíritu, para que aquello que ahora hacemos le sea agradable, y para que el resto de nuestra vida sea pura y santa, de modo que finalmente lleguemos a su gozo eterno; por Jesucristo, nuestro Señor.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oh Señor, abre nuestros labios.

Y nuestra boca publicará tu alabanza.

Oh Dios, acude a librarnos.

Oh Señor, apresúrate a socorrernos.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo;

Como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabad al Señor.

Sea bendito el nombre del Señor.

Salmo 104

1 Bendice, alma mía, a Jehová Jehová, Dios mío, mucho te has engrandecido; te has vestido de gloria y de magnificencia.
2 El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina,
3 que establece sus aposentos entre las aguas, el que pone las nubes por su carroza, el que anda sobre las alas del viento,
4 el que hace a sus ángeles espíritus, a sus ministros llamas de fuego.
5 Él fundó la tierra sobre sus cimientos; no será jamás removida.
6 Con el abismo, como con vestido, la cubriste; sobre los montes estaban las aguas.
7 A tu reprensión huyeron; al sonido de tu trueno se apresuraron;
8 subieron los montes, descendieron los valles, al lugar que tú les fijaste.
9 Les pusiste término, el cual no traspasarán, ni volverán a cubrir la tierra.
10 Tú eres el que envías las fuentes por los arroyos; van entre los montes,
11 abrevan a todas las bestias del campo, mitigan su sed los asnos monteses.
12 Junto a ellos habitan las aves de los cielos; entre las ramas dan voces.
13 Él riega los montes desde sus aposentos; del fruto de sus obras se sacia la tierra.
14 Él hace producir el heno para las bestias y la hierba para el servicio del hombre, sacando el pan de la tierra.
15 y el vino que alegra el corazón del hombre, el aceite que hace brillar el rostro y el pan que sustenta el corazón del hombre.
16 Se llenan de savia los árboles de Jehová, los cedros del Líbano que él plantó,
17 donde anidan las aves; la cigüeña hace su casa en los cipreses.
18 Los montes altos para las cabras monteses; las peñas, madrigueras para los conejos.
19 Hizo la luna para los tiempos; el sol conoce su ocaso.
20 Pones las tinieblas, y es la noche; en ella corretean todas las bestias del bosque.
21 Los leoncillos rugen tras la presa y para buscar de Dios su comida.
22 Sale el sol, se recogen y se echan en sus cuevas.
23 Sale el hombre a su labor y a su labranza hasta la tarde.
24 ¡Cuán numerosas son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus posesiones.
25 Este es el mar grande y anchuroso, en donde hay peces sin número, animales pequeños y grandes.
26 Allí surcan los navíos; este Leviatán que hiciste para que jugara en él.
27 Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida a su tiempo.
28 Les das, recogen; abres tu mano, se sacian de bien.
29 Escondes tu rostro, se turban; les quitas el aliento, dejan de ser y se vuelven al polvo.
30 Envías tu Espíritu, son creados y renuevas la faz de la tierra.
31 Sea la gloria de Jehová para siempre; alégrese Jehová en sus obras.
32 Él mira a la tierra, y ella tiembla; toca los montes, y humean.
33 A Jehová cantaré en mi vida; a mi Dios cantaré salmos mientras viva.
34 Será dulce mi meditación en él; yo me alegraré en Jehová.
35 Sean consumidos de la tierra los pecadores y los impíos dejen de ser Bendice, alma mía, a Jehová Aleluya.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lección

2 Samuel 13

1 Y aconteció después de esto que teniendo Absalón, hijo de David, una hermana hermosa que se llamaba Tamar, se enamoró de ella Amnón, hijo de David.
2 Y estaba Amnón angustiado hasta enfermar por Tamar, su hermana, pues por ser ella virgen, le parecía a Amnón que sería difícil hacerle algo.
3 Y Amnón tenía un amigo que se llamaba Jonadab, hijo de Simea, hermano de David; y Jonadab era un hombre muy astuto.
4 Y le dijo: Hijo del rey, ¿por qué de día en día vas enflaqueciendo así? ¿No me lo descubrirás a mí? Y Amnón le respondió: Yo amo a Tamar, la hermana de mi hermano Absalón.
5 Y Jonadab le dijo: Acuéstate en tu cama y finge que estás enfermo; y cuando tu padre venga a verte, dile: Te ruego que venga mi hermana Tamar, para que me dé de comer y prepare delante de mí la comida, para que yo la vea y la coma de su mano.
6 Se acostó, pues, Amnón y fingió que estaba enfermo, y vino el rey a verlo; y dijo Amnón al rey: Yo te ruego que venga mi hermana Tamar, y haga delante de mí dos tortas, para que coma yo de su mano.
7 Y David envió a Tamar a su casa diciendo: Ve ahora a casa de Amnón, tu hermano, y hazle de comer.
8 Y fue Tamar a casa de su hermano Amnón, el cual estaba acostado; y tomó harina, y amasó, e hizo tortas delante de él, y coció las tortas.
9 Tomó luego la sartén y las sacó delante de él, pero él no quiso comer Y dijo Amnón: Echad fuera de aquí a todos Y todos salieron de allí.
10 Entonces Amnón dijo a Tamar: Trae la comida a la alcoba, para que yo coma de tu mano Y tomando Tamar las tortas que había hecho, las llevó a su hermano Amnón a la alcoba.
11 Y cuando ella se las puso delante para que comiera, él la agarró, diciéndole: Ven, hermana mía, acuéstate conmigo.
12 Ella entonces le respondió: No, hermano mío, no me fuerces, porque no se ha de hacer así en Israel No hagas tal vileza.
13 Porque, ¿adónde iría yo con mi deshonra? Y tú serías considerado como uno de los infames en Israel Ahora pues, te ruego que hables al rey, que no me negará a ti.
14 Pero él no la quiso oír, sino que, pudiendo más que ella, la forzó y se acostó con ella.
15 Luego la aborreció Amnón con tan gran aborrecimiento, que el odio con que la aborreció fue mayor que el amor con que la había amado Y le dijo Amnón: Levántate y vete.
16 Y ella le respondió: No hay razón; mayor mal es este de echarme que el que me has hecho Mas él no la quiso oír.
17 Y llamando a su criado que lo servía, le dijo: Échame a esta fuera de aquí y cierra la puerta tras ella.
18 Y llevaba ella una túnica de colores, pues las hijas vírgenes de los reyes vestían tales ropas Su criado, pues, la sacó fuera y cerró la puerta tras ella.
19 Entonces Tamar tomó ceniza y la esparció sobre su cabeza, y rasgó la túnica de colores con que estaba vestida, y puestas sus manos sobre su cabeza, se fue gritando.
20 Y le dijo su hermano Absalón: ¿Ha estado contigo tu hermano Amnón? Ahora, pues, calla, hermana mía; es tu hermano; no pongas tu corazón en este asunto Y se quedó Tamar desconsolada en casa de Absalón, su hermano.
21 Cuando el rey David oyó todo esto, se enojó mucho.
22 Pero Absalón no habló con Amnón ni malo ni bueno, aunque Absalón aborrecía a Amnón, porque había forzado a Tamar, su hermana.
23 Y aconteció pasados dos años que Absalón tenía esquiladores en Baal-hazor, que está junto a Efraín, y convidó Absalón a todos los hijos del rey.
24 Y fue Absalón al rey y le dijo: He aquí, tu siervo tiene ahora esquiladores; ruego que venga el rey y sus siervos con tu siervo.
25 Y respondió el rey a Absalón: No, hijo mío, no iremos todos, para no serte gravosos Y aunque le insistió, no quiso ir, mas lo bendijo.
26 Entonces dijo Absalón: Pues si no, te ruego que venga con nosotros Amnón, mi hermano Y el rey le respondió: ¿Para qué ha de ir contigo?
27 Y como Absalón le insistía, dejó ir con él a Amnón y a todos los hijos del rey.
28 Y Absalón había dado orden a sus criados diciendo: Ahora, mirad cuándo el corazón de Amnón esté alegre por el vino, y cuando yo os diga: Herid a Amnón, entonces matadlo; no temáis, ¿no os lo he mandado yo? Esforzaos y sed valientes.
29 Y los criados de Absalón hicieron con Amnón como Absalón lo había mandado Entonces se levantaron todos los hijos del rey, y subiendo cada uno en su mulo, huyeron.
30 Y estando aún ellos en el camino, llegó a David el rumor que decía: Absalón ha dado muerte a todos los hijos del rey, y no ha quedado ni uno de ellos.
31 Entonces levantándose David, rasgó sus vestidos y se echó en tierra, y todos sus siervos estaban en pie con sus vestidos rasgados.
32 Y Jonadab, hijo de Simea, hermano de David, habló y dijo: No diga mi señor que han matado a todos los jóvenes hijos del rey, pues sólo Amnón ha muerto; porque por boca de Absalón fue esto determinado desde el día que Amnón forzó a Tamar, su hermana.
33 Por tanto, ahora no ponga mi señor el rey en su corazón esa voz que dice: Todos los hijos del rey han muerto, porque sólo Amnón ha muerto.
34 Y Absalón huyó Entre tanto, alzando sus ojos el joven que estaba de centinela, miró, y he aquí mucho pueblo que venía a sus espaldas por el camino del lado del monte.
35 Y dijo Jonadab al rey: He allí los hijos del rey que vienen; es así como tu siervo ha dicho.
36 Y sucedió cuando él acabó de hablar que, he aquí, los hijos del rey llegaron y alzando su voz lloraron Y también el rey y todos sus siervos lloraron con un gran llanto.
37 Y Absalón huyó y se fue a Talmai, hijo de Amiud, rey de Gesur Y David hacía duelo por su hijo todos los días.
38 Y Absalón huyó, y se fue a Gesur, y estuvo allá tres años.
39 Y el rey David anhelaba ir adonde estaba Absalón, porque ya se había consolado acerca de Amnón que había muerto.

MAGNIFICAT

San Lucas 1:46-55
46
Engrandece mi alma al Señor;
47
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues, he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre,
50
y su misericordia es de generación en generación a los que le temen.
51
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
52
Quitó de los tronos a los poderosos, y levantó a los humildes.
53
A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos.
54
Socorrió a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia,
55
como habló a nuestros padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Segunda Lección

1 Pedro 4

1 Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento, pues quien ha padecido en la carne ha cesado de practicar el pecado,
2 para no vivir más el tiempo que os queda en la carne para las concupiscencias de los hombres, sino para la voluntad de Dios.
3 Porque nos debe bastar que en el tiempo pasado de nuestra vida hayamos hecho la voluntad de los gentiles, cuando andábamos en lujurias, en concupiscencias, en embriagueces, en orgías, en fiestas y en abominables idolatrías.
4 En lo que les parece extraño que vosotros no corráis junto con ellos en el mismo desenfreno de disolución, ultrajándoos;
5 los cuales darán cuenta a aquel que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.
6 Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en la carne según los hombres, pero vivan en el espíritu según Dios.
7 Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, prudentes y sobrios en oración.
8 Y sobre todo, tened entre vosotros ferviente amor, porque el amor cubrirá multitud de pecados.
9 Sed hospitalarios los unos con los otros sin murmuraciones.
10 Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.
11 Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme a la fuerza que Dios provee, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenece la gloria y el imperio por los siglos de los siglos Amén.
12 Amados, no os maravilléis por el fuego de prueba que ha venido entre vosotros para probaros, como si alguna cosa extraña os aconteciera;
13 antes bien, gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con alegría.
14 Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el Espíritu de gloria y de Dios reposa sobre vosotros Ciertamente, por parte de ellos, él es blasfemado, pero por parte de vosotros es glorificado.
15 Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por meterse en asuntos ajenos;
16 pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios en este caso.
17 Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?
18 Y si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y pecador?
19 De manera que los que son afligidos según la voluntad de Dios encomienden sus almas a él, como a fiel Creador, haciendo el bien.

NUNC DIMITTIS

San Lucas 2:29-32
29
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
30
porque han visto mis ojos tu salvación,
31
la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32
luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, es ahora y será siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por el Espíritu Santo, nació de la virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió al cielo; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Salutación y Kyrie

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Oremos.


Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Padrenuestro y Súplicas

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal. Amén.

Señor, muéstranos tu misericordia.

Y concédenos tu salvación.

Oh Señor, salva a los que nos gobiernan.

Y escúchanos clementemente cuando te invocamos.

Reviste de justicia a tus ministros.

Y alegra a tu pueblo escogido.

Oh Señor, salva a tu pueblo.

Y bendice tu heredad.

Danos paz en nuestros días, oh Señor.

Porque no hay otro que luche por nosotros, sino tú, oh Dios.

Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio.

Y no apartes de nosotros tu Santo Espíritu.

Colecta del Día

Dios todopoderoso, que has dado a tu Hijo único para ser para nosotros tanto un sacrificio por el pecado como también un ejemplo de vida piadosa: Danos gracia para que siempre recibamos con la mayor gratitud ese beneficio inestimable suyo, y también procuremos diariamente seguir los benditos pasos de su vida santísima, por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

La segunda colecta

Oh Dios, de quien proceden todos los deseos santos, los buenos consejos y las obras justas; concede a tus siervos la paz que el mundo no puede dar, para que nuestros corazones se dispongan a obedecer tus mandamientos y, al ser defendidos por ti del temor de nuestros enemigos, podamos vivir en reposo y tranquilidad. Por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.

La tercera colecta

Ilumina nuestras tinieblas, te suplicamos, oh Señor, y por tu gran misericordia defiéndenos de todos los peligros y asechanzas de esta noche; por amor de tu único Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.

Oración por las Autoridades Civiles

Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial, Rey supremo y único Gobernante de los pueblos, que desde tu trono eterno contemplas a todos los que habitan la tierra: te suplicamos que mires con tu favor a las autoridades civiles de esta nación, y las llenes con la gracia de tu Santo Espíritu, para que, reconociendo que son ministros tuyos, se inclinen a tu voluntad, caminen en tus caminos y gobiernen con sabiduría, justicia y firmeza, para que tu pueblo viva en paz y tu Palabra sea anunciada sin impedimento. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por el Clero y la Congregación

Dios todopoderoso y eterno, que eres el único que hace grandes maravillas: envía sobre nuestros obispos y ministros, y sobre todas las congregaciones a su cargo, el saludable Espíritu de tu gracia; y para que en verdad te complazcan, derrama sobre ellos el rocío continuo de tu bendición. Concede esto, oh Señor, por el honor de nuestro Abogado y Mediador, Jesucristo tu Hijo. Amén.

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos has concedido gracia en este momento para presentar nuestras súplicas en común; y que has prometido que, cuando dos o tres se congregan en tu Nombre, les concederás sus peticiones: cumple ahora, oh Señor, los deseos y peticiones de tus siervos, según lo que más les convenga, y concédenos en esta vida el conocimiento de tu verdad, y en la venidera la vida eterna. Amén.

2 Corintios 13:14

La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.

Día Anterior Hoy Día Siguiente